Un gran amigo.
“Cuando un amigo se va, deja un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo”. Citó el cantautor Alberto Cortez para recordar a ese gran amigo que fue Luis Alberto, muy cercano a mi corazón.
Los que creemos en la vida en el más allá, al pensar en un ser querido que se ha ido, pasamos por dos sentimientos, la contemplación y sin lugar a dudas nos lleva a la gratitud por su vida. Recordar hoy a Luis Alberto Gómez Araujo, “Lucho” como cariñosamente le llamábamos, es recordar su sonrisa permanente, su simpatía en el trato, su bondad, su capacidad de trabajo, su amabilidad, su entrega a la familia y a la comunidad. Todos esos recuerdos gratos nos llevan a la contemplación de la vida, que va más allá de un recuerdo pasajero; esto es la esencia de quien era Lucho, lo que dejó en el corazón de quienes lo conocimos, y que lo llevó a la cima del cielo, por eso manifestamos gratitud por su vida, fue una gran bendición de Dios conocer a Lucho, recibir sus enseñanzas que siempre impartía con sencillez, sin prepotencia, con la humildad de los grandes. Recordar las cualidades de este gran ser es un consuelo al dolor tan fuerte que siente nuestro corazón por su ausencia.
Odette, Luis Alberto Jr, Silvana, Juan Pablo y la pequeña, Ale, tienen que estar orgullosos de ese, gran esposo y Padre que tuvieron la fortuna de disfrutar. Esposo querendón, cariñoso y siempre dispuesto a complacer y consentir a su amada esposa, y Odette, la fiel esposa, dedicada a acompañarlo en sus propósitos, volviéndose cómplice en todas sus vivencias. Como Padre, inigualable, amoroso y exigente a la vez, siempre estuvo dispuesto a darle lo mejor a sus hijos.
Ahora él no estará a su lado, pero seguirá acompañándolos desde el cielo con aquellas enseñanzas y consejos que en vida les dio. Deben sentirse satisfechos por su vida, sé cuanto lo quisieron y como lo siguieron en todo.
Como amigos y Rotarios estamos tristes por su partida, pero también agradecidos con Dios por permitirnos a través de Rotary, en el servicio a los más necesitados, disfrutar de su amistad, su cariño. Haber tenido la oportunidad de recibir las enseñanzas del Profesor, como cariñosamente nos llamaba a sus amigos, fue un privilegio, nos deja un gran legado.
Aplicó nuestro lema Rotario “Dar de sí antes que pensar en sí” a todos los actos de su vida. Atendiendo con una sonrisa espontanea a quien necesitaba de él. Rotary ha perdido a uno de sus mejores miembros. Lucho, es un ejemplo digno de imitar. Él hizo propias aquellas palabras de esa santa mujer, Madre Teresa de Calcuta: “voy a pasar por la vida una sola vez. Por eso, cualquier cosa buena que yo pueda hacer, o alguna amabilidad que pueda hacer a un ser humano, debo hacerlo ahora, porque no pasaré de nuevo por aquí”.
Honremos a Lucho con nuestro comportamiento de verdaderos Rotarios, como él nos enseñó, comprometiéndonos y fortaleciendo cada vez más nuestra organización. Desde que fui elegido Gobernador Rotario, se convirtió en mi tutor, brindándome su asesoría y sus amplios conocimientos rotarios, siempre estuvo presto a colaborarme; me decía que la Gobernación Rotaria como todos los actos de la vida, había que vivirlos a plenitud, con entrega, pero disfrutando cada día, tenía que gozarme la experiencia de la Gobernación Rotaria.
Lucho tenía muy claro, que la vida es un ratico y que hay que vivirla intensamente, y así vivió, disfrutando de las pequeñas cosas, como si fueran las más importantes y gozando cada momento de su existencia.
Paz en su cielo y a nosotros el gozo de saber que ha trascendido, alegría porque un hombre bueno y ejemplar llego a la cima, donde van los triunfadores.
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